Equipamiento

Los motores ‘next gen’: CFOs, la llave del grifo de la escalabilidad

La moda ha elevado exponencialmente sus inversiones en sostenibilidad, especialmente en materiales reciclados, a través de inversiones en empresas de reciclaje y compromisos de compra a largo plazo con las principales compañías.

Los motores ‘next gen’: CFOs, la llave del grifo de la escalabilidad
Los motores ‘next gen’: CFOs, la llave del grifo de la escalabilidad

Celia Oliveras Castillo

14 jun 2024 - 05:00

Materiales textiles de nueva generación. De todo tipo (algodón, viscosa o poliéster, por ejemplo) y procesados de diferentes formas (reciclaje mecánico y químico). Sean cómo sean, todos comparten que son la gran esperanza de la industria de la moda en el camino a la sostenibilidad. De Seaqual a Infinited Fiber, pasando por Spinnova, ¿cuáles son los motores next gen del sector y a qué retos se enfrentan?

 

 

Los motores next gen:
la llave de la moda

 

 

A Ambercycle le guardan las espaldas empresas como H&M, Zalando o Bestseller. Syre, por su parte, nació a voluntad de la inversión millonaria de H&M, mientras que Circ convenció al rey de gran distribución, Inditex, para que participe en la compañía. Si hasta ahora el departamento de sostenibilidad (cuando lo había) era el encargado de tomar las decisiones, las cada vez mayores inversiones que necesitan hacer las empresas en el sector, han trasladado poco a poco la responsabilidad a otros departamentos. Los departamentos de finanzas y, concreto, sus primeros ejecutivos, tienen hoy la llave del grifo de la inversión en sostenibilidad y, por tanto, la de la escalabilidad de las materias primas next gen.

 

Los CFO, o directores financieros, tienen, por un lado, el control de las finanzas de las empresas y, por otro, tienen bajo su responsabilidad controlar los riesgos a los que están sujetas las compañías. La sostenibilidad es hoy en riesgo, no sólo por el potencial incumplimiento de la legislación, sino también por la posibilidad de quedarse sin suministro de materias primas.

 

Esta idea sobrevoló todas las conversaciones en la última edición de Copenhaguen Fashion Summit, en la que la crisis de Renewcell y otras empresas innovadoras en materias primas pesaba entre los profesionales del sector. De hecho, uno de los pocos primeros ejecutivos de una gran compañía de moda que se subió al escenario del congreso fue Adam Karlsson, director financiero de H&M, cuyo discurso versó sobre financiación colectiva para hacer evolucionar la cadena de valor hacia la sostenibilidad

 

Peter Majeranowski, presidente y consejero delegado de Circ, está de acuerdo en ello. “Hasta ahora, el sistema se basaba en el beneficio, en conseguir producir al precio más barato posible, y para cambiar este sistema tan establecido a lo largo de los años, hay que pasar inevitablemente por el CFO”, sostiene el empresario.

 

 

 

 

Que una gran empresa de moda decida apostar, o no, por la compañía de desarrollo de nuevos materiales puede ser decisorio para muchas de ellas, que todavía están dando sus primeros pasos en el sector. Un buen ejemplo de ello es Renewcell (ahora Circulose), que comenzó una caída libre después de no conseguir financiación suficiente de sus accionistas, entre los que se encontraba H&M.

 

“Aunque un proyecto tenga sentido, si no hay un camino claro por el que vaya a generar un beneficio en algún momento, no va a funcionar”, explica Shay Sheti, cofundador y consejero delegado de Ambercycle. La compañía está especializada en el reciclaje de poliéster reciclado, uno de los materiales más utilizados en moda, y ya ha conseguido introducir su fibra en las colecciones de Inditex, Ganni o Gap.

 

Bajo el marco del Acuerdo de París, muchas de estas compañías se han marcado objetivos sostenibles, entre los que están el uso de una cantidad determinada de material reciclado antes de 2030. El sector se enfrenta, sin embargo, a la dificultad de escalar las principales soluciones de reciclaje químico necesarias para llegar a las cantidades de fibra que mueve actualmente el sector.

 

El impulso por parte de la moda viene principalmente de dos puntos, según explica Majeranowski, que van desde la necesidad de protegerse ante las oleadas de legislaciones sostenibles en todo el mundo, y el coste que supone no cumplirlas, como el control de riesgos de quedarse sin aprovisionamiento. Si los materiales reciclados van a estar cada vez más demandados, y las empresas del sector no pueden cumplir la demanda, la moda podría quedarse sin estas materias primas.

 

“El acceso a materiales circulares en grandes cantidades ha estado, hasta ahora, limitado, y muchas empresas han entendido que, en el futuro, la oferta corre el riesgo de no cubrirá la demanda”, alerta Dennis Nobelius, consejero delegado de Syre.

 

 

 

 

Las únicas que pueden llevar a cabo estas inversiones, en muchas ocasiones millonarias, son las grandes empresas, alertan los directivos. Sólo la inversión inicial de Syre alcanzó los 600 millones de euros, que recibirá en un plazo de siete años, más de 85 millones anuales, además de los 500 millones de dólares que costarán las dos plantas a gran escala que prevé construir la compañía en 2026 y 2027.

 

“Ser los más grandes del sector conlleva responsabilidades”, añade Sheti. Hasta el momento, Ambercycle ha conseguido cerrar dos rondas de financiación, por valor de 27 millones de euros, mientras que Circ cerró una ronda por 30 millones, con la que dio entrada a su capital a Inditex o Zalando.

 

A pesar del desembolso millonario que implica participar de estas empresas, la dinámica en los últimos meses ha variado. “Ahora muchas compañías están contactando con nosotros, pero no hace tanto, en 2018, era al revés”, recuerda Sheti. Con él coincide también Majeranowski, que confirma que cada vez más empresas son las que van a buscarlos, “especialmente desde hace apenas unos meses”, añade, y Nobelius, que prevé que cada vez más empresas inviertan en el sector.

 

Muchas de estas conversaciones comienzan con los equipos de sostenibilidad de las empresas, que tienen los conocimientos técnicos de muchos de estos. La decisión final, sin embargo, depende tanto del departamento financiero como de los accionistas mayoritarios, y depende de cómo se justifiquen las inversiones tan elevadas. “Si el riesgo es demasiado alto, es difícil que funcione”, valora Sheti.